marzo 03, 2010

Vacante



Se solicita arquitecto (a) con minimo 1 año de experiencia, experto en software de diseño y muchos deseos de trabajar. mandar curriculum a info@tekne.com.mx

febrero 17, 2010

Copa Mundial de Futbol Sudáfrica 2010

Inversión redituable o mera pantalla mediática

Cuando se trata del evento televisivo de mayor rating en el mundo, siempre surgen las dudas sobre si se están haciendo las cosas correctamente, en tiempo y en costo. Por supuesto inversiones de miles de millones de dólares no pueden quedar en el aire y generalmente surgen las preguntas, ¿se terminará a tiempo? ¿Se tendrá la capacidad o infraestructura necesaria? ¿Será redituable el esfuerzo económico? Son las más comunes, incluso en las sedes de países conocidos o más bien “reconocidos” por su capacidad organizativa y potencias económicas a nivel mundial como Alemania o Japón. Ahora le toca el turno al primer país Africano en ser el organizador, por lo que no se hicieron esperar además de las preguntas anteriores, muchas otras enfocadas a aspectos sociales y de salud entre otros.

Se cuestiona ¿cómo es posible que se inviertan más de 1,700 millones de dólares en la construcción de los estadios, en vez de destinarse a hospitales, vivienda, alimento, etc.? ¿No quedarán las construcciones deportivas sin utilidad después del mundial, no serán “elefantes blancos”?. Sin embargo, para estas fechas los estadios están prácticamente listos, seguido de que la inversión no hubiera sido posible de no haber sido seleccionado como sede del mundial de futbol. Lo que supongo que se busca es primero recibir visitantes, que se conozca el país, que se difundan sus bondades y que esto traiga como consecuencia primero utilidades de la organización del evento, pero además atraer posibles inversiones futuras, poner en el mapa a Sudáfrica como un potencial y no ser conocido solamente por los aspectos del régimen apartheid y sus problemas raciales así como sociales.




Ahora, es muy cierta la situación posterior al evento, es decir, la infraestructura queda sobrada y con poco uso. Solo basta ver como el famosísimo estadio “Nido de Pájaro” no es utilizado más que como atracción turística y para la foto del recuerdo y un ejemplo local, aunque con menores proporciones es la pista que se hizo para la desaparecida Champ Car en el Parque Fundidora. El evento se organizo 6 años consecutivos y hasta ahí llego, por las razones de público, patrocinadores, el serial que decaía en seguidores, en fin, un sin número de situaciones que se comentaron, sin embargo, mucho del trabajo que se tiene es precisamente tener una visión a futuro, a largo plazo y no centrarse solamente en el evento principal, porque cuando este termina, no hay una consecuencia positiva en el resto de la ciudad. Uno de los ejemplos más utilizados es la ciudad de Barcelona, que resurgió primero cuando organizó las olimpiadas de 1992 y después en el primer Fórum Universal de las Culturas. Cambió radicalmente el curso económico de la ciudad al ponerla en el mapa.

Sudáfrica 2010, con una inversión aproximada de 3 mil 500 millones de dólares, 10 sedes, 10 estadios en las ciudades principales como Pretoria, Johannesburgo y Ciudad del Cabo, además de una fuerte inversión en los sistemas y elementos de seguridad para evitar cualquier enfrentamiento o acontecimiento indeseado, pretende tener como resultado una contribución de 7,300 millones de dólares. Aunado a esto, podría pretender ser organizador de la Copa Mundial de Rugby (de la cual son los actuales campeones del pasado campeonato organizado en Francia 2007) tal vez pensando en aprovechar la grandísima inversión que se está haciendo para el evento futbolístico y así evitar que caigan en desuso las instalaciones. No puede negarse que Sudáfrica es un país de contrastes, donde existe la explotación de las minas de Oro y Diamantes, desigualdad social, que tiene el mayor número de enfermos de SIDA en el mundo, tremenda inseguridad y violencia, corrupción, etc. ¿Acaso nos es familiar la situación? Pienso que fuera de satanizar los eventos, que indudablemente siempre habrá quienes se aprovechan de la situación y muestren una cara de fantasía al mundo, queda la oportunidad de sacarle el mayor provecho y ser propositivos y no solamente críticos. Esperemos que se sepa aprovechar la oportunidad y se expandan los beneficios como se idealiza.


enero 16, 2010

Sistemas constructivos costumbristas

revista players of life . dic 2009

www.playersoflife.com

Un material que se creó en 1833, llega a América Latina en la primera década del siglo XX, ¿será que sigue siendo la mejor solución en la construcción?

Analicemos como es la construcción en Monterrey, se nos viene a la mente blocks de concreto, mezcla, cemento, basura, desorden, etc. Hasta el mismo término que se utiliza para denominar la construcción de “obra gris” viene acorde al color de los materiales de construcción. Y tal es la costumbre que tenemos para utilizarlos, ya sea por económicos, porque los albañiles solo trabajan eso, porque pensamos que son más resistentes, en fin, la justificación puede ser variable, que olvidamos buscar alternativas, aunque fuese solo por curiosidad. Sin embargo, cuando se hace arquitectura también implica una búsqueda sobre los materiales a utilizar en la obra, porque influyen tanto estéticamente como a la función, entonces nuestro deber como arquitectos es proponer de acuerdo al sitio, clima, orientación, forma, textura y color, la que se considere mejor opción, lo cual nos lleva a la pregunta obligada, ¿Por qué el 93% (censo 2005 INEGI) de las construcciones en Monterrey son de block de concreto?, siendo este un material que no aísla ruido, temperatura, se desperdicia mucho por los cortes, es tardado y no tiene capacidad de carga? Tal vez la respuesta esté en el costo, siendo más económico 1m2 de block ($185 aprox.) contra cualquier prefabricado ($250 aprox. Tablaroca) pero lo que no se toma en cuenta es que a largo plazo, resulta más costoso éste sistema cuando no es el óptimo, que alguna alternativa que implica un 20% más en costo directo en la obra, pero que pudiera generar un ahorro igualmente significativo o mayor en eficiencia energética, tiempo de construcción o tener probabilidades de hacer modificaciones o ampliaciones de una manera menos problemática o compleja.

Por lo tanto analicemos algunas alternativas que existen para este propósito.



El más conocido es el panel de yeso (interior) o el tablero de cemento (exterior), que se compone de una estructura de postes o canaletas galvanizadas, los paneles se fijan por ambos lados mediante pijas dando forma a los muros o techos deseados. El sistema es reconocido por su rapidez y facilidad de instalación, así como poco desperdicio debido al re-uso de los paneles ya cortados, además de ofrecer la posibilidad de rellenar el hueco en los muros con algún aislante acústico o térmico. Tiene el inconveniente que es frágil a los golpes, es decir, no se cae una construcción de este material, la estructura está calculada para cumplir los requisitos de resistencia, sin embargo al panel, un golpe moderado lo puede dañar fácilmente, razón por la que en muchas ocasiones se desiste del sistema.

El bambú va logrando pasos firmes en la construcción. El llamado “acero vegetal” es menos pesado que el acero y más resistente que el concreto. Tiene como ventajas sobre la madera que crece más rápido por lo que acelera el proceso de cultivo, además de absorber más dióxido de carbono. Es cierto que todavía es asociado con las construcciones temporales y endebles, sin embargo ha evolucionado a tal grado de poderse realizar estructuras como la del museo nómada que llegó a la Ciudad de México en enero 2008 ocupando 5,130m2 de construcción, siendo la mayor estructura de bambú que se haya realizado en América Latina, obra del arquitecto colombiano Simón Vélez. Otros usos además de la estructura, son recubrimientos en pisos (duela) y muros (paneles sobre pvc). En los sitios donde el abastecimiento es generoso los costos se absorben en relación a los sistemas tradicionales, a pesar de que requiere de mano de obra especializada.

Otro prefabricado que apenas está por ingresar a México son los paneles Innovida. Se trata de una mezcla fibra de vidrio, poliuretano y “resina innovida”. La publicidad que maneja la empresa es “construye casas como botes y podrás sobrevivir los huracanes”, esto es por el proceso de industrialización que tiene, similar a los aceptados en la industria marítima y aeronáutica. El panel considerado “material verde” es a prueba de humedad e inflamable, más ligero que la madera, pero más resistente que el concreto o ladrillo. Reduce el consumo de energía en un 40% y el proceso de construcción en 60%. La empresa con sede en Florida (www.innovida.com), ya tiene presencia en Alemania, Emiratos Árabes, India y China. Recientemente anunció una inversión de 100 millones de dólares en los próximos 3 años para construir 10 plantas en el Estado de México y Jalisco.

noviembre 27, 2009

¿Que hay detrás del telón de los edificios de salud?



Quizás se trata del programa mas complejo dentro del campo de la arquitectura, no hay propiamente una especialización en ello, pero si seminarios o talleres que ayudan a comprender y desmenuzar el complicado sistema de los hospitales. Inclusive existe la SMAES (Sociedad Mexicana de Arquitectos Especializados en Salud) para poder apoyar al gremio y tener soluciones técnica, estética y funcionalmente eficientes.

El término “hospital” deriva del latín “hospes” que significa “huésped o visita”, de ahí derivo hospitalia “casa para visitas foráneas” para finalmente terminar en hospital, definido como el espacio destinado a la atención de enfermos y ancianos. Dicho espacio ha evolucionado a lo largo del tiempo dependiendo de las necesidades, avances en tecnología y conocimiento médico, etc.

Los primeros lugares de atención a la salud se desarrollan en los monasterios donde los monjes recibían a los desvalidos, que a pesar de que estos espacios no estaban predefinidos para dichas funciones, se fueron adaptando, es por ello que los claustros o la disposición “claustral” corresponden a los primeros edificios hospitalarios.

A mediados del siglo XIX en respuesta a los avances en materia de bacteorología, se dispuso a separar a los enfermos dependiendo de su patología en “pabellones”, manera también de controlar las epidemias. Las circulaciones entre pabellones eran al aire libre, con el fin de evitar la transmisión de enfermedades. A pesar de ello, las epidemias se siguieron propagando y aunado al alto costo de mantenimiento que requerían los espacios se hicieron modificaciones al funcionamiento del hospital, hasta llegar en el siglo XX al llamado “monoblock”.

Con los avances tecnológicos y la incorporación de las estructuras de acero en los edificios, propicio un mayor aprovechamiento de las propiedades al construir edificios de mayor altura. Una variante de este modelo es el “polibloque” que se conforma de un bloque principal, destinado a internaciones y varios bloques especializados mas pequeños. El punto en contra de este sistema es lo rígido y poco adaptable a los cambios, lo que obligó en la década de los 60 a desarrollar edificios con la llamada “planta libre” de tal manera que los espacios fuesen polifuncionales y no estuviesen predestinados a un uso en específico.




En la actualidad, nuevamente como resultado de los avances en conocimiento y tecnológicos, se tiende a disminuir el tiempo de los pacientes en el hospital, derivando en una atención ambulatoria, lo que obliga a perfeccionar el ultimo esquema mencionado, para una mayor adaptabilidad a lo vertiginoso del cambio.

A pesar de esta situación, y ciertamente derivado en gran medida por la competencia que existe, los hospitales en la actualidad tienden a parecerse un poco mas a un centro comercial o a un hotel (principalmente los privados) producto de los servicios complementarios, imagen y posición en el mercado principalmente. Este último es producto del llamado Turismo Médico, el cual ha sido bastante promovido en nuestro país, particularmente a Monterrey, como la “ciudad de la salud”. Pero regresando al tema de los edificios, a esta tipología también la ha alcanzado el término sustentable, por la existencia de los llamados “hospitales sostenibles” u “hospitales verdes” que en términos de sustentabilidad va más allá de la construcción. Esto es debido a que los centros de salud, son grandes consumidores de recursos y productores de desechos, por tal circunstancia se busca sanear el equipo y material médico de cualquier sustancia que pudiera ser tóxica a las personas, así como el evitar cualquier material en la construcción que pueda ser dañino. Se han creado diversas asociaciones que apoyan dicho movimiento, Healthy Building Network (HBN), Salud sin daño (Health Care Without Harm) a la cual en agosto del presente año, se unió la secretaría de salud del Distrito Federal en el programa “Para una atención médica sin mercurio”, la cual busca reemplazar los termómetros mercuriales y los esfigmomanómetros de mercurio por alternativas exactas y económicamente viables. Así mismo, entre otras campañas se busca el reemplazar el uso del PVC tanto en las construcciones como en la gran cantidad de artículos médicos que lo contienen por materiales similares sin perjudicar la economía. Esto es debido a que el El Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS) y La Agencia de Protección del Medio Ambiente de EE. UU. (EPA, por sus siglas en inglés) entre otras asociaciones, coinciden en que los Ftalatos (sustancias que permiten la conversión del cloruro de polivinilo (PVC) de un plástico duro a otro flexible), son tóxicos y pueden ser dañinos al ser humano.

Como podemos ver, el hospital ha sufrido grandes cambios desde su “concepción” y seguirán sus adaptaciones y transformaciones, esperemos siempre en pro del paciente y mejorar su calidad de vida.