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junio 14, 2010

El fin de la arquitectura blanca

No hay estándares ni recetas en la arquitectura, solo hay soluciones a situaciones específicas que al combinarse generan caminos similares a un propósito.

La arquitectura residencial en los últimos años, tuvo una pausa en su evolución o bache, cuando el factor común o estilo predominante es la casa enteramente color blanco y sus cristales tintex verdes. En un principio hace varios años, era el “top” moderno o tendencia a la cero decoración, en contraste con el estilo “neoclásico” que ronda perenne en nuestra ciudad, una interpretación o semejanza al minimalismo europeo que tiene como principio aquella frase célebre del gran arquitecto alemán Mies Van Der Rohe (1886-1969) “Less is more” purificar los espacios, depurarlos, quitarles los excesos que en alguna ocasión llegamos a caer, dejar lo esencial y mínimo. Así mismo como lo escribió John Ruskin en su libro “Las siete lámparas de la arquitectura” (1849) la arquitectura debe ser “honesta” y no hacer representaciones de ella, no caer en lo escenográfico, no esconder con vergüenza la estructura de las construcciones al contrario, evidenciar el soporte, dejar al natural los materiales y no esconderlos bajo recubrimientos o imitaciones corrientes. Una serie de pensamientos que conducen a la vivencia del espacio tal cual es, sin abrumadoras decoraciones ni melosos acabados.


Sin embargo, al menos aquí en la ciudad, nos tomamos esta ideología como una fórmula o receta de cocina, que se repitió independiente a la forma y ubicación de la residencia, pueden observar los cerros Loma larga, Mitras y La silla cubiertos de un manto blanco y no precisamente de nieve, sino de las casas que a sus faldas se construyen. Tal vez nos falta mucho por aprender en cuanto al verdadero despojo de lo decorativo se refiere, esto no quiere decir que el único acabado que podamos hacer es el yeso pintado de blanco en interior y el afinado pintado de blanco en exterior. La forma tiene más factores que la definen y en muchas ocasiones las desaprovechamos. Por ejemplo, la textura. Es evidente que hay una gran diferencia en vivir un espacio que tiene las paredes blancas, perfectamente lisas a uno con un acabado de piedra aparente de un color café o negro o de ladrillo, inclusive si la mano de obra es buena, el mismo block de concreto que religiosamente se aplica en las construcciones, nunca nos atrevemos a dejarlo aparente, que bien instalado puede generar una alternativa de acabado final, permitiendo además el ahorro en el recubrimiento.

La orientación o inclinación que tenga el volumen le da un propósito y resultado distinto. El ejemplo más notorio en Monterrey es el edificio CETEC en el campus ITESM, que independientemente de cuál sea mi opinión del edificio, el resultado icónico no se hubiera acercado ni un ápice si no tuviera la inclinación de sus dos volúmenes principales.

El color es otra característica de la forma, que muchas veces viene inherente al material, pero en otras simplemente es la pintura que se designa a la construcción. Al parecer tenemos cierto temor de proponer o aceptar otros colores que los “neutros seguros” el blanco en su mayoría o tonos beige claros. Simplemente en una ocasión estuve hojeando un catálogo de pisos de una reconocida tienda, y me percate que el 80% de sus modelos era en tonos beige. El color define muchas veces el protagonismo o importancia de un volumen.

Toda esta explicación recae en, no porque esté de “moda” el pintar de blanco la casa, así lo hago no importando sus otras características, o porque pensemos que sea comercialmente más aceptada y por ende más seguro que se venda. Cada casa tiene su propósito según sus variables: habitantes, ubicación, dimensiones, geometría, etc. Y son estas las que definirán su resultado.

No nos quedemos en la superficie de la idea, exploremos mas sobre el concepto, lo cual nos dará mejores respuestas y evitará la monotonía en la ciudad. No repitamos como robots la receta, primero hay que analizarla y después ejecutarla, nos daremos cuenta que en cada proyecto cambian algunos aspectos, pero sigue dentro de un mismo propósito.

marzo 26, 2009

Tekne en HRE

HRE No.3 mar/abr 2009     www.hre.com.mx

Seleccionando los pisos

Cuando emprendimos el camino de construir nuestra casa llegamos a donde suele haber mayor diferencia de opiniones, esto es en los acabados. Precisamente porque estos implican los gustos y  preferencias personales y cada quien queremos que nuestra casa tenga un sello personal.

Para esta tarea examinamos el más evidente y primordial: el piso.

Para la elección del piso, antes que nada debemos preguntarnos ¿dónde y para que se va a utilizar? Estas características nos van a marcar la pauta para la selección, si por ejemplo tiene que ser antiderrapante, si esta en contacto con la humedad, que tanto tránsito hay en el área, etc.

Esto debe hacerse antes de pensar en colores o preferencias de textura y tamaños, debido a que no todos los pisos son adecuados a ciertas características especiales y podemos fácilmente caer en una decisión errónea que nos conduce a tener que cambiar posteriormente el piso, incrementando así el costo de la casa.

Si usted no se encuentra en la situación de una obra nueva, y quiere hacer un cambio de piso, no piense que es una tarea si no imposible, de mucho impacto que le ocasionará irse a un hotel por varios días. Esto lo puede hacer perfectamente sin interrumpir sus actividades cotidianas, haciendo algunos ajustes solamente. Una solución puede ser realizar el cambio por cuartos, de tal manera que no tiene que mover todas sus pertenencias, sino por partes; De esta manera puede lograr que su casa tenga un cambio radical en apariencia, sin necesidad de pasar penurias. Solo hay que tener en cuenta si el piso que tiene actualmente, se retiraría o el nuevo se coloca encima de este. Si es el primer caso, es más tardado y más molesto por el ruido y escombro que se genera; si es la otra situación habrá que tomar en cuenta el recortar las puertas y algún otro mueble que este hecho a la medida y que no sea fijo.

Los tipos de piso mas comunes son: Cerámicos / porcelanatos, madera, alfombras, concreto pulido y plásticos.

Dependiendo de las consideraciones que haya realizado previamente (como lo mencionamos antes), los cerámicos o porcelanatos tienen la ventaja de tener muy poco mantenimiento, son resistentes al tráfico pesado e impermeables y como se trata del material más utilizado, requiere poca mano de obra especializada. Como desventaja, tienden a perder un poco el color con el desgaste. Una sugerencia de colocación para habitaciones pequeñas, es optar por colocarlo en diagonal y en color claro, para generar una percepción de amplitud. En caso de que el espacio sea demasiado grande, se puede decidir por un color oscuro para amortiguar el exceso de residuos. 

En el caso de la madera, otorga un ambiente mucho mas calido en las habitaciones, y se recomienda que sea utilizado en zonas donde no haya presencia de humedad o excesivo sol. La gran desventaja de la madera es su constante mantenimiento requerido así como la mano de obra especializada, porque de no instalarse correctamente, ni hacer una buena elección de la madera, puede tener muy poca duración y desgastarse rápidamente. Así que lo más prudente es informarse lo más que pueda al respecto con algún conocido o especialista. Algunos conceptos básicos a considerar son el color, la veta y la resistencia de la madera.

La protección que se le debe dar depende de la apariencia deseada, porque se le puede aplicar además del pulido, un plastificado (barniz poliuretanico) que le dará mas duración y resistencia, pero pierde un poco la naturalidad de la madera, por el contrario si solo se aplica un barniz con base de agua o simplemente se deja pulido, tendrá una mejor apariencia, pero sus propiedades impermeables son nulas en el último caso. 

Las alfombras también presentan la ventaja de calidez en los espacios, tienen propiedades aislantes térmicas, acústicas y le dan valor estético a los espacios. Otro punto a favor es que no requiere de realizar obras para su instalación, sin embargo debe mantenerse lejos de la humedad. Una de las desventajas es la acumulación de polvo y en climas cálidos no es tan recomendable. Existen en el mercado bastantes tipos de alfombra, dependiendo de su textura, color, fibras o estilos. Será necesario el conocer ciertos conceptos como el tratamiento de los hilos, textura y clases de alfombra, para tomar una mejor decisión. 

Llegamos al concreto pulido. Este tomó importancia con las ideas de sobriedad (minimalismo) y pureza en los espacios, que a pesar de ser un material rústico o de uso industrial, con la debida atención y complemento con otros accesorios, puede resultar una excelente opción. Además se le puede agregar color o incrustar objetos decorativos para lograr un efecto distinto y tiene la ventaja del bajo mantenimiento e impermeabilidad, característica que lo convierte en el revestimiento ideal para baños o cocinas. Como punto en contra podemos notar la mano de obra especializada que requiere para obtenerlo.

Finalmente tenemos los pisos o más bien un recubrimiento plástico que se adhiere a la superficie de concreto para simular un piso, ya sea de madera, cerámico o piedra.

Este tipo de acabado es muy sencillo de instalar y de nulo mantenimiento que funciona para áreas transitadas o zonas de trabajo, pero tiene la gran desventaja que es bastante evidente la simulación, es decir, el grado de realismo que logra en la imitación de otros materiales es bastante pobre.

Como se observa, hay una extensa diversidad solamente en lo que concierne a los pisos. Además habrá que considerar la combinación con los colores o texturas de los muros y cielos, otros accesorios o adornos para lograr una perfecta armonía entre los acabados y así obtener el resultado deseado, impregnando el sello o gusto personal.